Soñamos un mundo
mejor, creemos que la felicidad es la resolución de todos los conflictos, las
guerras, las conspiraciones y, por qué no, los terremotos o cataclismos.
El proceso de soñar y
construir utopías no termina nunca; transformamos la realidad y transformamos
las utopías. Una de las condiciones primordiales de estos cambios es cultivar
cada vez con mayor intensidad lo más elevado del ser humano. Los valores de
solidaridad, búsqueda de consenso, integración de esfuerzos, interrelaciones
con el medio natural y social son los pilares en la construcción de las
utopías.
Las utopías se generan,
tienen presencia e impacto gracias a sus constructores y seguidores. Sólo
cuando el proceso de imaginación está acompañado por el proceso de creencia y
compromiso, se logran razonar e implantar las utopías.
Cuando las utopías se
comparten, se enriquece el sentido de nuestra vida, motivan a su búsqueda y
generan la necesidad de entender y respetar las diferencias.
"En educación,
también soñamos. Soñamos con la comprensión como resolución rápida, efectiva y
permanente, con maravillosas estrategias y con no menos eficaces ayudas. Los
sueños instalan aspiraciones, deseos y, más de una vez, plataformas proyectivas
que se constituyen en caminos para andar. A la hora de formular proyectos
recuperamos nuestras mejores aspiraciones, pero también nos interrogamos acerca
de los límites, las condiciones, las realidades y el sentido con el que el
proyecto se instala. "
Edith Litwin
Edith Litwin

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